Martes, 19 Marzo 2019 20:09

Mujeres, conflicto armado y resiliencias organizativas

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El departamento del Tolima ha ocupado un lugar central en la historia nacional en su política, en su economía y en la trayectoria del conflicto armado; visible, al menos en tres momentos. Un primer momento, durante el siglo XIX, el Departamento fue escenario de las numerosas guerras civiles y, más tarde, de los conflictos agrarios y la confrontación bélica del siglo XX, prolongados hasta la fecha. Un segundo momento, caracterizado por la disputa por el acceso a la tierra entre hacendados y trabajadores sin tierra (González Arias & Gómez Alarcón, 2015). El tercer momento del conflicto fue de violencia organizada por grupos guerrilleros de las FARC-EP y el ELN que disputaban no solo la tierra para los campesinos y el acceso a derechos, sino un espacio de poder y participación en la política nacional, regional y local.

A pesar de que el Departamento tiene una larga historia de violencia, también muestra una renovada capacidad de resistencia a ella, evidenciado en las solicitudes públicas para saber  lo que pasó y dar a conocer los hechos; además, se han gestionado y promovido desde las mujeres, principalmente campesinas, trabajadoras y comunitarias, propuestas que abordan temas de su interés; de igual forma, se han venido creando y fortaleciendo las estrategias asociativas de víctimas del conflicto armado y que, en el caso de Chaparral, están representadas en asociaciones y  organizaciones.

Ante este panorama y los acercamientos del grupo de investigación - en el marco del proyecto de convocatoria interna Observatorio Regional para la Paz, adelantado por los grupos de investigación socio-jurídico Horus y Zoon Politikon de la facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad de Ibagué,  a la población del municipio de Chaparral y, en especial mujeres víctimas del conflicto armado, nos ha llevado a indagar sobre esas estrategias individuales o colectivas que han llevado a que las mujeres desplazadas residentes en el municipio de Chaparral sobrevivan al conflicto armado.


Metodología

El tipo de investigación en el que se enmarca este trabajo es de corte cualitativo, y la estrategia metodológica que la sustenta es la descripción densa. Para el efecto, llevamos a cabo  varias etapas de acercamiento a la temática. En primera instancia, adelantamos una revisión documental de hechos victimizantes ocurridos en el departamento del Tolima y en el municipio de  Chaparral. En segundo lugar, realizamos un acercamiento a las asociaciones de víctimas y una búsqueda de colectivos de mujeres víctimas del conflicto armado; y aplicación de instrumentos (entrevistas semi estructuradas, grupos focales y aplicación de un cuestionario).

Para el estudio, contamos con 139 participantes, mujeres desplazadas por los conflictos internos, y registradas en el registro único de víctimas (RUV), algunas pertenecientes a organizaciones o asociaciones, mesa de víctimas del Municipio y víctimas que acceden al punto de atención a víctimas del Centro Integral de Servicios (CIS) de Chaparral.

Resultados

Es cierto que la violencia y, específicamente, el desplazamiento forzado tienen impactos diferentes sobre las personas; impactos vividos sobre todo por las mujeres de zonas rurales, tal como se evidencia en nuestro trabajo, provenientes en su mayoría de los diferentes corregimientos de Chaparral, pero también de poblaciones vecinas, quienes por sus condiciones de vida han tenido poca experiencia en contextos urbanos, sumado a la baja escolarización (estudios de primaria 69 %, bachillerato 16 % y ningún estudio 15 %) y al desconocimiento de sus derechos; la realidad da cuenta que la pérdida de parientes o esposos lleva a las mujeres a asumir la jefatura de sus familias y, por consiguiente, a buscar la seguridad y sustento para ellos. 

 

 

En este marco, cobran sentido las asociaciones y organizaciones de víctimas quienes propenden por el mejoramiento de la calidad de vida de sus integrantes y sus comunidades; organizan de manera estratégica todos los recursos, psicológicos y físicos, que pueda necesitar una víctima en el proceso de re construcción de su proyecto de vida.

 



Estrategias de supervivencia

Lo revelado en los diferentes grupos focales evidencia que la  población víctima ha aprendido a sobrevivir en lo que les salga de trabajo, y en especial el informal; es así, que la mayoría de mujeres desplazadas trabajan de manera informal (65 %), en el hogar 31 % y formal 4 % personas.  El trabajo  informal que predomina es en casas de familia; seguido de trabajo en campo, bien sea en siembra o recolección, seguido de oficios varios como ventas de arepas, raspado o misceláneos, belleza, o modistería. Asimismo, los testimonios de las mujeres participantes a los grupos focales dan cuenta que las ayudas establecidas en la Ley 1448 (2011) no han llegado a la población víctima tal como lo establece la ley, salvo en algunos casos de ayuda humanitaria o indemnización; lo que ha llevado a las víctimas a buscar otras fuentes.

 



Ante las situaciones difíciles ocasionadas por el conflicto armado las víctimas han estado pendientes de las oportunidades, estableciendo  redes de comunicación y gestión; es el caso de las asociaciones de víctimas presentes en el Municipio, espacios donde se promueve el desarrollo y el bienestar personal, el reconocimiento de fortalezas individuales y grupales y la exigencia de sus derechos; se gestionan proyectos de salud, productivos y de vivienda, entre otros.

Organizaciones de mujeres

En medio de la adversidad, la pobreza y el desamparo, los movimientos sociales y las ONG son los principales entes de protección y apoyo de las mujeres que deciden unirse para hablar de su dolor, buscar a familiares desaparecidos y también de empoderase para salir adelante, enfrentar las adversidades y trabajar de manera organizativa. Estas organizaciones, en el caso de Chaparral (Tolima),  funcionan tanto en la zona urbana como rural, en la que confluyen mujeres campesinas, afro e indígenas víctimas sobrevivientes que ven en la colectividad una forma segura y efectiva de apoyo y comprensión; en otras palabras, están conformadas por mujeres luchadoras y recursivas, demostrando iniciativa, capacidades y persistencia.

 

En efecto, en Chaparral existen diversas organizaciones, aparte de las asociaciones de víctimas, que evidencian la resiliencia y empoderamiento de las mujeres, a pesar de las adversidades propias del conflicto armado en el territorio, donde la población de la zona rural fue receptora de la violencia proveniente de los diferentes grupos armados. 

 

 

De amplio reconocimiento es la Red de mujeres chaparralunas por la paz, conformada por 21 organizaciones que integran, cada una, a 25 mujeres aproximadamente; ellas realizan trabajos que se relacionan con la capacitación en no violencia contra la mujer y el acceso a formas de generación de valor mediante proyectos productivos.

También, encontramos asociaciones en la zona rural relacionadas con proyectos productivos de alta calidad como el café, cacao, apicultura, avicultura, cárnicos, entre otros. Entre ellas se encuentran: APROVOCAL, Asociación de Productoras de la vereda Organizada de Calarma;  AMOCAL, Asociación de Mujeres Organizadas de Calarma, ubicada en la vereda Alto Redondo corregimiento de Calarma; ASMIT, Asociación de Mujeres Indígenas del Tolima; ASMUES, Asociación de la vereda el Escobal; ASOMUCAR, de la vereda Cairo; ASMUR, de la vereda Rionegro; ASOMUPRO, de la vereda San Jorge; ASOKAREN, Asociación de Mujeres Procesadoras y Comercializadoras de Productos Cárnicos; y, ASMUIRCO, Asociación de Mujeres de Irco.

Conclusiones

A pesar de ser una zona golpeada históricamente por el conflicto, observamos en las mujeres actitudes resilientes a nivel individual; el mismo trabajo informal, la gestión de querer capacitarse, la búsqueda del subsidio de familias en Acción, son estrategias individuales que le permiten sobrevivir ante esta adversidad, haciendo uso de la recursividad, la flexibilidad para replantear su proyecto de vida y porque  no,  sanar heridas. Además, los colectivos de asociaciones y organizaciones, indudablemente son un motor en el que las mujeres víctimas del conflicto armado adquieren fortaleza emocional, confianza en sí mismas, les permite reconocer la forma como han enfrentado las consecuencias del conflicto armando y los mecanismos para exigir sus derechos, la incidencia social y política.

Finalmente, el pertenecer a una comunidad permite a las mujeres establecer fuertes lazos de hermandad, mejorar su autoconcepto, aprender un nuevo oficio o destreza relacionado con la independencia económica y construir nuevas redes de apoyo, persiguiendo siempre un objetivo en común, mejorar las condiciones de vida de los hijos y personas a su cuidado.

Referencias bibliográficas

Congreso de la República de Colombia. (2011). Ley 1448 de 2011 (Nro. 48.096). Bogotá DC, Colombia: Diario Oficial .

González Arias, J., & Gómez Alarcón, C. (2015). Tolima: Análisis de conflictividades y construcción de paz. Obtenido de PNUD Colombia web site:

http://www.co.undp.org/content/colombia/es/home/library/crisis_prevention_and_recovery/tolima--analisis-de-conflictividades-y-construccion-de-paz.html

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